martes, 27 de octubre de 2020
Algunos datos que me hacen pensar
En 2010, la OMS definió pandemia como “la propagación mundial de una nueva enfermedad”, eliminando la categoría de “alta mortalidad”. “Las directrices se han revisado tras detectarse que en 2009 con la crisis de la gripe H1N1, conocida como la gripe A, se declaró una pandemia en base a unas estimaciones que nunca se dieron”. (El Periódico, España, junio 2013)
Las predicciones anunciaban, al principio de la propagación de esta enfermedad, muchos millones de muertes en el mundo. Alguien dijo 40 millones; por el momento no encuentro las cifras pero sí recuerdo que eran muchos. Hasta el momento, el número es de 1,1 millones. En Argentina, aproximadamente 32.000 personas mueren por año debido a neumonía e influenza (gripe). Al 27 de octubre de este año –hoy- la cifra de fallecimientos por SARS-CoV-2 es 29.300, según las cifras oficiales. El biólogo Alberto Kornblihtt (miembro del Directorio del Conicet desde mayo de 2019) predijo 364 mil fallecidos para Navidad. (Me pregunto si pensará mandarnos aviones fumigadores para exterminarnos y alcanzar el número de su brillante cálcuo)..
Vacunación: En el gobierno de Cristina Fernández el número de vacunas del calendario nacional llegó a 16 ** (en 2003 eran 8); una de ellas es la vacuna contra el virus del papiloma humano(VPH) para niñas de 11 años. Más adelante, Mauricio Macri, durante su presidencia, ratifica la obligatoriedad –y gratuidad - y la extiende a los adultos (Ley 27.491) **. En estos días, el Parlamento argentino “blindó de responsabilidad criminal”-tomo las palabras de alguien- a las farmacéuticas por posibles efectos de la vacuna que se pretende imponernos. El proyecto de ley, aprobado por Diputados, habla de vacunas “destinadas a generar inmunidad adquirida”. Claro, después de meses de encierro la inmunidad natural ha tenido dificultades para desarrollarse.... en algunos casos. Además, este proyecto de ley establece confidencialidad de la composición de la vacuna. ¿Para impedir la creación de genéricos? ¿Para que no nos enteremos de lo que han preparado para nuestros organismos?
El doctor en Bioquímica Hugo Luján *** , cordobés, trabaja en el desarrollo de una vacuna oral (mucho menos agresiva que la que pretenden inocularnos, dicen unos cuantos profesionales que realmente parecen saber del tema), pero no se le ha dado lugar alguno en el ámbito oficial, aunque es un experto investigador del Conicet y trabaja desde hace años en el tema.
Por mi parte, no tengo dudas de que para la mayor parte de los mortales este tema del nuevo virus fue una sorpresa. No creo lo mismo acerca de la primera línea de las clases políticas de todos los países del mundo.
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** Según un analista, en ambos casos las decisiones estuvieron vinculadas a algún interés y sugiere cuáles.
*** Según escuché, se le retiraron fondos para su trabajo y ha recibido alguna amenaza. Aún no he investigado sobre el tema.
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Mientras tanto, me parece a mí, los hechos nos imponen otra cosa: preguntarnos cómo queremos seguir viviendo; preguntarnos de qué manera hemos contribuido a la alimentación de esta realidad que hoy nos sacude y que, desde mi punto de vista, lleva mucho tiempo pegando alaridos para despertarnos; y cuál será nuestra contribución para que las cosas sean diferentes. Cuando digo "las cosas" – término tan simplificador- quiero decir LA VIDA.
Siempre nos queda la LIBERTAD DE ELEGIR. Elegir de nuevo. Y no hablo de política cuando digo esto. Lejos me siento de encontrar allí el Norte de nada. La responsabilidad es mucho mayor y ninguna persona adulta escapa de ella. Luego, la política será quizás un día otra "cosa".
lunes, 12 de octubre de 2020
MARCA REGISTRADA
Marca registrada
... esas palabras que de tanto repetirlas van creando realidad y van siendo incorporadas en el inconsciente colectivo como una verdad absoluta.
Cuando todo nos pedía a gritos ir en busca de algo que nos acercara los unos a los otros, se nos impuso alejarnos, desconfiar de cualquiera que te pase cerca y hasta de uno mismo. Lo patentaron como distanciamiento social. Cuando todo nos suplicaba salirnos de la vieja estructura, se nos impusieron unas reglas que nos dejaron perplejos: protocolos. Cuando un inmenso racimo de brotes humanos se expande anunciando un mensaje de libertad interior (algo bastante difícil de alcanzar) se nos impone el tapabocas. Y no es casual que esto ocurra en este tiempo, en que una parte de la humanidad, en silencio o agitando palmas, manifiesta su clara disconformidad con una manera de vivir que de la vida nos recuerda poco. Un tiempo en que la conciencia individual se viene abriendo paso, con gran velocidad, hacia un pensar diferente.
Oportunidad impecable ésta para incrementar esa conciencia y desde allí tomar nuevas decisiones. Oportunidad para comprobar que podemos ejercer nuestra libertad interior aun cuando el fantasma del miedo se dispersa por todas partes. Libertad interior: ejercicio profundo, intenso, de extremada atención.
¿Se animarán a subir a un tobogán o a una hamaca después de haberlos visto durante meses encintados indicando zona peligrosa?Que no se nos olvide el abrazo, ni la voz propia. Que no se nos olvide la confianza, ni la risa, ni el canto. Que no se nos distraiga. Pensar más allá de lo coyuntural, cuestionar las propias ideas así como cuestionamos las de otros. Y ser honestos para admitir que acá no se trata de un partido político; se trata de un sistema que necesitamos transformar porque no podemos más con esto, y ese sistema lo hacemos uno más una, más vos, más yo, más todos..
domingo, 27 de septiembre de 2020
¿DEMO o PLUTO?
Parece el nombre de dos personajes de Disney, pero sólo es una manera ligera de abordar un tema que poco tiene de ligero. No voy a hacer un ensayo sobre el asunto pues lejos me encuentro de estar tan preparada. Sin embargo, una pocas notas me siento con derecho a escribir, nomás por el solo hecho de estar viviendo y de ser parte de la gran comunidad terrenal. Confieso que tanto observar no es lo que pretendo de mi vida, pero -no sé si te fijaste- lo que no observás te sale al acecho y te observa, así que finalmente decidís prestarle atención para que no te degluta en el proceso.
Hace tiempo que viene merodeándome la pregunta de si vivimos en una verdadera democracia o de qué se trata esto. En el colegio aprendí a memorizar que democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. ¡Brillante concepto! Hoy, buscando en la enciclopedia virtual, no encuentro más esa definición mántrica de aquellos años lejanos. Hoy me lo ofrecen de esta manera:
- Sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho del pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes.
- Es una forma de organización social que atribuye la titularidad del poder al conjunto de la ciudadanía.
- Es una forma de gobierno del Estado donde el poder es ejercido por el pueblo, mediante mecanismos legítimos de participación en la toma de decisiones políticas.
¿Participación en la toma de decisiones? ¿Controlar a los gobernantes?
Si decido hilar fino según estas definiciones, o la del colegio, no recuerdo haber sido protagonista de ninguna democracia. Por otra parte, ¿cómo se lleva a cabo una democracia habiendo millones de personas con millones de puntos de vista? Si este concepto tan atractivo fue creado antes de la llamada era cristiana, o sea hace más de dos mil años, ¿no será hora de actualizarnos y redefinir una forma de gobierno en la que una gran parte de la sociedad no se siente representada? ¿La historia no nos estará reclamando, o suplicando, algún tipo de transformación para que la idea de democracia resulte más significativa y útil en su aplicación?
El camino que transito mientras cuestiono lo que veo, me muestra - ya no en un recodo, en una bifurcación medio escondida, sino al costado claro de la autopista- un inmenso cartel que me ciega con su luminaria. El cartel me anuncia un producto que no quiero comprar; uno que fue haciéndose lugar pasito a paso mientras algunos jugábamos a la prosperidad y a soñar sueños de grandeza. Me dice, con descaro: PLUTOCRACIA. ¿Y eso? "Forma de gobierno en que el poder está en manos de los más ricos o muy influido por ellos" . Traducido a mi lenguaje: el gobierno del poder económico.
¿Hay alguien que hoy, septiembre del año 2020, no vea que el verdadero poder está en la élite económica? Cuando nos apasionamos por defender la democracia, ¿no estaremos protegiendo un eufemismo?
En las recientes semanas de cuareterna –como la llamó alguien muy ingeniosamente- venimos viendo con estupor cómo las llamas arrasan hectáreas de naturaleza, especialmente en el valle de Punilla, en la provincia de Córdoba. Veo las imágenes de la Pampa de Olaen y el corazón se me comprime.
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| (Foto del Facebook de Claudio Muñoz) |
Conozco muy bien esa zona porque pasé inolvidables veraneos por allí (en La Falda) durante mi infancia, adolescencia y un poco más. Recuerdo andar por esos campos de Olaen, entrar en la capillita del 1700, construida con adobe, para finalmente llegar a la Cascada y bañarnos en esas aguas custodiadas por grandes rocas. Un paraíso. Hace cuatro años, volví a La Falda y un día decidí hacer un paseo a Olaen. Me transportaba la imagen familiar y virgen de la zona, la respiración contenida. Imposible describir la decepción que me abofeteó cuando me encontré ante un puesto donde se debía pagar para ingresar en un espacio lleno de gente. La violación de Olaen.
Así empieza el avasallamiento. Puedo imaginar –aunque no quiero, me niego a hacerlo, me duele, me indigna- las miradas lascivas de los plutócratas delineando los planos de mega instalaciones hoteleras. Ayer alguien comentó en la radio que en un lugar de España (no recuerdo cuál) solía haber incendios. Un buen día se sancionó una ley prohibiendo el desarrollo inmobiliario en las zonas incendiadas. Se acabaron los incendios.
Hoy firmé una petición que alguien decidió comenzar para impedir que las tierras incendiadas vayan al bolsillo de los inescrupulosos emprendedores…. Perdón, rapiñadores. Una de las personas a las que reenvié la petición, me dijo que esa ley ya existe pero que no se cumple. Sea como fuere, vuelvo al tema principal de esta escritura: ¿Dónde está el poder de controlar de la ciudadanía? ¿Quién nos representa cuando el daño avanza impunemente, gobierno tras gobierno?
Nos sentimos impotentes, decimos; me incluyo. ¿Qué pasó? ¿Cómo fue que nos fueron ubicando en ese lugar de pendejos, de sirvientes, de lacayos?
Sin duda, para mí, es éste un tiempo en el que los trapitos han decidido sacarse al sol, tiempo de mirarse en el espejo, de preguntarse cosas y dejar que el silencio responda en el momento adecuado. Salir de la hipnosis. Tiempo individual y también colectivo, le guste a quien le guste. Es que en verdad formamos una red social, que por supuesto no es ninguna de éstas por medio de las que todos los días nos inoculan, desde hace años, una metralleta de estímulos de todo tipo para distraernos. Para meter al rebaño en corrales cada vez más reducidos donde se pelean y atacan unos a otros porque el espacio en verdad les queda chico. Así y todo, en este tiempo tan extraño veo con satisfacción cómo algunos súbditos de las élites juegan un juego desesperado acallando voces por aquí y por allá, a diestra y siniestra, porque ven que el rebaño se les dispersa (esa es la buena noticia) y no les van a alcanzar los manotazos para seguir doblegándonos. Es uno de esos momentos especiales para la humanidad y mi elección es aprovecharlo.
NOTA: Quiero dejar perfectamente en claro que mi crítica no
está dirigida al gobierno argentino actual, sino que involucra a cualquier gobierno de
cualquier parte del mundo y de cualquier época. Digo esto para evitar la
tentación de algún lector –que no sé si lo habrá- de aprovechar
mis palabras para avivar el fuego de su alergia antiperonista.
domingo, 23 de agosto de 2020
Esos" adultos mayores" ...
Seré breve y directa, porque así me lo pide el alma. Estoy harta hasta lo indecible de ver cómo se considera a los adultos de aproximadamente más de setenta años como si fueran discapacitados que generan un importante gasto al Estado. Se los deja de llamar por su nombre o con el vocativo Señor, Señora, y empiezan a ser parte de la manada de jubilados y jubiladas, o "nuestros abuelos". ¿Perdón???? ¿Qué clase de dictamen es éste? ¿De qué manual de instrucciones se ha extraído este modelo estigmatizante? Entiendo que en muchas ocasiones son ellos mismos quienes echan leña al fuego haciendo que la llama de la incapacidad se avive. Entiendo que haya un cansancio y una sensación de "ya no puedo con esto", pero ¡atención!, ¿qué tal si damos un volantazo y cambiamos la película?
¿De qué estás hablando?, me preguntás. Muy simple: ¿qué tal si en lugar de promover sus limitaciones (que en algunas cuestiones se va haciendo cierta, pero no en todas) incentivamos sus aportes? De la misma manera en que lo haríamos con un niño, o con un adolescente, o con un adulto joven: alentándolo. Veamos qué tenés allí, en tu trayectoria de vida, para enseñarme, para contarme, ahora
que no te encontrás con la obligación de ir a trabajar.
Está bien ofrecerles clases de gimnasia y de origami gratuitas, pero por favor seamos más generosos. Tengamos la decencia de ahondar en su interioridad y, de este modo, abrirles la puerta para que ellos y ellas también lo hagan. Nadie que haya vivido más de setenta años puede decir que no tiene nada que ofrecerle a un corazón humilde que se para frente a él o ella con las manos abiertas deseoso de recibir. Nadie que se encuentre de frente con un corazón abierto querrá negarse a abrir el propio y es muy probable que hasta se sorprenda de lo que todavía puede hacer. Es muy probable también que deje de quejarse y de hablar de todos los medicamentos que toma como si fuera ese su único tema de conversación.
Dos almas bondadosas que se encuentran pueden levantar el sistema inmunológico del mundo entero.
domingo, 12 de julio de 2020
Sin rencor y otras yerbas
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| Tulipanes en la Patagonia argentina. |
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| (BANKSY - soldier-throwing-flowers) |
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| Claudia M. Monasterio |
lunes, 22 de junio de 2020
Ese otro: Lucas
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| Traigo hoy algo que publiqué en mi facebook en febrero de 2017. Es que esta mañana, tomando unos mates en mi casa, se me vino Lucas y yo se lo agradezco, porque son esas cositas que te muestrasn a corazón abierto. |
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Cuando aquellas pequeñas cosas se hacen GRANDES
La conversación me dio otros datos de
Lucas y de su motivación para hacer lo que hacía. Estaba allí con un primo
(supuse que estaría vendiendo en otra calle), vivía con su madre y algún
hermano, y había terminado el colegio con muy buenas notas. “Me esforcé para
poder cambiarme de colegio, a uno de San Justo. ¿Conoce?” Según me explicó,
Lucas quiso cambiar de colegio porque en el de San Justo son más exigentes que
en el de Ciudad Evita y él quiere estar bien preparado porque su proyecto es
seguir estudiando al terminar la secundaria. Lucas quiere ser contador. (Que
los astros protejan la Universidad pública).
Supe también que en época de clases
trabaja sólo los fines de semana. “El estudio está primero”, afirmó. Y que lo
que recibe por las ventas está destinado en parte a su madre y en parte a sus
propios gastos. ¿Y se vende ahora?, quise saber. En verano no mucho, contestó
sonriendo. Luego me aclaró que el objetivo en este momento es irse unos días de
vacaciones con su hermana y alguien más. ¿A dónde quieren ir? A Mar del Tuyú.
Lucas es un pibe espontáneo,
respetuoso, lleno de vida y de alegría. Mientras las palabras sonaban, en esa
mañana calurosa, yo sentía que el diálogo era una excusa para que se expresara
un encuentro que trascendía cualquier tipo de frontera terrenal. Yo ya había
elegido algo para comprarle y, como era su primera venta del día, él no tenía
cambio para darme el vuelto. Puedo pedir cambio adentro, dijo con toda
naturalidad. Miré hacia adentro en busca de alguien que me viera haciendo señas
e interpretara lo que necesitaba, pero nadie me vio. Entonces, le di el billete
de cien pesos a Lucas, él entró e inmediatamente regresó con la gestión
realizada. En eso estábamos, cuando me
sorprendió con su pregunta: "¿Y vos cómo te llamás?" El usted ya
había dejado paso al vos: el acercamiento. Ya no nos sentíamos extraños el uno
del otro. Le agradecí por preguntar y le contesté: Claudia. Él guardó sus cosas
en una bolsa negra de consorcio, nos miramos sonrientes y se despidió dándome
un beso. Una vez más, la gracia de lo inesperado. Inesperado como esos minutos
de vereda. “Un gusto conocerte, Lucas”, le dije. Cuando se fue, me quedé un
largo rato con los ojos húmedos y agradeciendo. La mañana era otra.
GRACIAS, CAMPEÓN. QUE DIOS TE BENDIGA Y QUE LOGRES TODO LO QUE TE PROPONGAS.
Hoy, decir Mar del Tuyú es nombrar a mi amiga Anita Bianchi y su bar La Margarita (lo conocí un verano). Y es pensar en su proyecto de irse a vivir a la costa. Finalmente, voló más alto y quién sabe desde qué estrella estará cuidándonos. Es así la vida. Ires y venires.
sábado, 13 de junio de 2020
Que no se te meta el miedo
Que no se te meta el miedo a acercarte a alguien.
Que no se te meta el miedo a abrazar.
Que no se te meta el miedo al prójimo.
Que no se te meta el miedo a vos misma, a vos mismo.
El miedo es lo que logró poner a la humanidad de rodillas.
El miedo es lo que creó una civilización con "autoritarismo saludable y libertad anoréxica", citando las palabras de alguien a quien escuché en estos días.

La posibilidad de elegir está allí, a cada minuto.
Estamos viviendo con el estigma de que somos potenciales enemigos de nosotros mismos y de los demás. No es fácil, ni agradable, ni alentador. Yo, a esta altura, creo que debe haber otra manera, pero es solo mi percepción.
¿No era posible dedicar un sector de los centros de salud para los casos de covid y dejar el resto para atender las otras enfermedades? No sé, me pregunto.
Hace rato que se nos viene anunciando la llegada del pico del virus: a pesar del confinamiento, a pesar de la lavandina, del tapabocas, y del alcohol. ¿Asusta?
Jamás diría que el virus no existe; seguramente existe, como existen otras patologías que pueden producir contagio y por las cuales muere mucha gente todos los años.
Cada uno compra la información que quiere. Por mi parte, elijo siempre escuchar voces opuestas e intermedias, y luego puedo acercarme a algunas conclusiones, no exentas de un pequeño porcentaje de duda y que, por supuesto, pueden ir modificándose a medida que voy sabiendo un poco más. En ese poco más, suele no entrar la noticia cotidiana. Me doy permiso para cuestionar lo que se dice masivamente y tal cuestionamiento me abre a pensar otras cosas; otras cosas que no tomo por válidas apenas conocerlas sólo porque sean distintas. Las tengo en cuenta, las pienso, evalúo dentro de mis posibilidades.
Sabemos de la importancia, en este momento como en cualquier otro, de tener nuestro sistema inmunológico bien atendido, y eso abarca el campo físico tanto como el emocional. Me pregunto cuándo el encierro prolongado fortaleció la salud de alguien. ¿Cuándo la vigilancia policial favoreció nuestro estado anímico? No pongo en tela de juicio, al menos por el momento, el trabajo que los gobernantes hacen en Argentina, país donde vivo, pero creo que a este accionar le está faltando una pata. Por eso busco, escucho otras opiniones con argumentos. Siempre sugiero escuchar a quienes no se les da tanto espacio en la prensa mediática. Quizá tengan algo que decir.
He escuchado recientemente al doctor Oscar Botta, pediatra de Buenos Aires, y antes al virólogo Pablo Godsmith, que vive en Francia. De otros países, le he prestado atención a Josep Pamiés (español), que desde hace muchos años investiga sobre las propiedades alimenticias y curativas de las plantas y que se ha ofrecido a ser infectado con el virus para demostrar cómo puede curarse; a Andrea Kalcker, biofísico alemán que estudia el dióxido de cloro desde hace 13 años: al costarricense Rolando Araya, que propone hacer pruebas con el dióxido de cloro en bolsas de sangre de personas infectadas, para comprobar o descartar una posible cura para este virus. La lista es larga; están ahí si se quiere buscarlos.
Finalmente, puede ser que todo este palabrerío no sea más que eso y que lo único que tenga sentido sea construir un pensamiento propio evitando los prejuicios hasta donde a cada uno le sea posible, mientras acompañamos este tiempo de revolución evolutiva con la mayor compasión que nuestro corazón nos lo permita, para que la vista no se nos nuble.
Y cualquiera sea la creencia con la que cada uno elija experimentarse, por favor, QUE NO SE TE META EL MIEDO.

viernes, 29 de mayo de 2020
Otra oportunidad, por favor
Es una decisión individual que, al replicarse, se extiende. Recuperar nuestra grandeza, re-conocernos.martes, 19 de mayo de 2020
¿El fin de la democracia?
Los gobiernos se han ocupado de cuidarnos
del virus, algunos con más eficiencia que otros. Me pregunto: ¿Seremos lo suficientemente sabios para cuidarnos de otros
asuntos que causan más perjuicio que un virus? La megaminería, torres de alta
tensión, la contaminación de las aguas, la falta de agua, la desnutrición, por citar lo primero que se me va ocurriendo. Hay asuntos que requieren de una severísima atención, pero no la tienen pues causan menos revuelo que el
llamado COVID, ya que las muertes que provocan son silenciosas y no se producen
al por mayor como parecería ser con el personajito que hoy tiene al mundo en
vilo.
Está claro que no son los gobiernos los que van a protegernos del avance impertinente de la anti ecología; por lo tanto, deberemos tomar cartas en el asunto, de un modo más contundente que el que quizá venimos aplicando, como si se tratara de una sociedad que ha crecido y que sabe que no tiene por qué someterse a decisiones que no sólo no promueven su bien estar sino que son atentados contra la vida. Y esto me lleva al tema que me interesa desde hace años y para el cual recientemente he encontrado un nombre.
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| Cuadro de Antonio Varas de la Rosa |
jueves, 14 de mayo de 2020
RECLAMO EL AMOR
Lo he logrado.
He vivido una suma respetable de años:
algunos mejor, otros peor, pero los he vivido.
A todo le hice frente:
a veces mejor, a veces peor, pero de nada hui,
como la guerrera que soy.
En mi maleta he ido poniendo ingredientes variopintos:
algunos de a uno por vez, otros en dulce mixtura,
otros en combinación casi letal.

Figuran en mi curriculum vitae:
ingenuidad, suspicacia, perspicacia, pesimismo,
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Mi lucha, hoy:
aceptar la totalidad, hacerla mía y dejarla libre.
Por todo lo vivido
y por lo que tengo por vivir
(veinte años o veinte minutos),
reclamo el amor en el mundo entero,
aunque el mundo entero no me escuche
y haga una mueca absurda.

viernes, 8 de mayo de 2020
Diálogo III
Voy llegando a la puerta de entrada del edificio donde vivo y veo pasar a alguien con barbijo. Entonces, me doy cuenta de que lo llevo colgando de la muñeca y no me lo he puesto.
(Yo) ¡Uy, el barbijo!
-- ¡No soy un barbijo! Hablemos con propiedad.
(Yo) Ah, otra vez uno de esos diálogos de cincuentena...
-- Exactamente.
(Yo) ¿Y cómo debería llamarte? Porque muchos dicen tapabocas, pero eso no es correcto tampoco, ya que no incluye la narizota
-- Me va más mascarilla.
(Yo) Tenés razón. Bueno, ahora estoy lista, salgamos.
Y salimos.
(Yo) ¿Te fijaste que de un momento al otro pasaste de ser él a ser ella?
--Interesante observación. ¿Y a dónde nos lleva eso?
(Yo) Mmm... a ver .....
-- Dejalo ahí antes de que digas cualquier verdura.
(Yo) Dale.
Caminamos un par de cuadras.
(Yo) ¿Sabés qué me gusta de esta época tan extraña? Que las calles se ven más tranquilas, hay menos ruido.
-- A mí .....
(Yo) ¿Sabés qué no me gusta cuando salgo a la calle en esta época? Que percibo en mucha gente una energía que no me agrada . Por ejemplo, cuando estoy haciendo la fila para entrar en algún negocio...
-- Se supone que cuando decís ¿Sabés qué...? yo tengo que decir No, no sé, ¿qué es? , pero ni me esperás.
(Yo) Es como si las personas no fueran personas. Como si fueran clones o algo así. Te miran detrás del barbijo .. perdón, mascarilla...
-- Uy, te está pegando fuerte esto. No sólo ni escuchás lo que te digo sino que me venís con ideas de ciencia-ficción. ¿Ves mucha tele?
(Yo) No veo tele, pero ..
-- Ok, ok, ya está bien ahí. ¿Qué otra observación?
(Yo) Cuando camino y voy viendo tantos comercios cerrados, por un lado siento compasión por toda la gente que en este momento no puede trabajar y que está viviendo la angustia del ingreso económico interrumpido, y al mismo tiempo veo cuántas cosas prescindibles se nos ofrecen en los escaparates, cuántas pompas de jabón.
-- Me encanta esa palabra: escaparate Es como estar viendo una peli de Merry Christmas. Escaparate.
(Yo) Ja ja, sí, me gusta también. Y sí, tiene algo de jingle bells.
-- ¿Algo más?
(Yo) Sí, cuando nos veo a todos con la boca-nariz tapadas me viene la imagen de los piqueteros o manifestantes que se cubren así muchas veces para proteger su identidad y no ser perseguidos después. Hoy parece que todos nos protegemos de algo. Cada vez nos parecemos más los unos a los otros, ¿viste?. Algo de esto escribí en una de las primeras entradas de este blog.
-- ¿Y de qué se protegen?
(Yo) Como los actores griegos que usaban una máscara para expresar tal o cual cosa.
-- ¿Y qué hay detrás de esa máscara?
(Yo) Pero también está esto de que la mascarilla nos obliga a mirarnos más a los ojos. Eso me gusta. Da la impresión de que, a pesar de escondernos detrás de ese pedazo de tela, estamos obligados a mirar más al que tenemos enfrente.
-- Claro, entonces ...
(Yo) Miramos la expresión de sus ojos... ¿Se caerán las máscaras de verdad alguna vez?
-- Bueno, yo creo ..
(Yo) ¿Nos quitaremos el disfraz? Da un poco de miedito abandonar el personaje de tantos años y animarse a incursionar en uno distinto, algo nuevo, diferente, con un guión más libre ... ¿Qué te pasa que no hablás?
-- No me dejás. No me registrás. Cada vez que estoy por meter un bocadillo seguís de largo, como si yo no existiera.
(Yo) Si, es eso lo que se siente a veces: como si una no existiera, como si el otro no existiera. Es esa puta individualidad sacralizada, distorsionada, malversada, a la que la sociedad le ha rendido culto como ...
-- ¿Usada para separar a los unos de los otros?
(Yo) ¿Sabés que sí?
-- Gracias, casi me emociono por el reconocimiento de mi aporte.
(Yo) Ah, no te contesté de qué se protegen. O de qué nos protegemos detrás de la máscara.
-- No, pero dejalo así nomás, está bien, no hace falta, ya entendí.
(Yo) Y sobre pompas de jabón no dijiste nada. ¿No te sorprendí con eso?
-- O sea que tenías algún registro de lo que a mi me pasaba. ¿Entonces qué era? ¿Parte de alguna estrategia?
(Yo) ¿Tenés algún problema de identidad por esto de que te nombran de distintas maneras?
De la incoherencia a la cohesión: el año del lavarropas
Motivada por algunos hechos, me encontré un día pensando que la impunidad, sostenida en el tiempo, hace que la humanidad se estanque, simple...
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Motivada por algunos hechos, me encontré un día pensando que la impunidad, sostenida en el tiempo, hace que la humanidad se estanque, simple...
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Reconocer la grandeza del ser humano y recuperar su capacidad para el amor contemplando los modelos que son ejemplo. Yo no...

















