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martes, 27 de octubre de 2020

Algunos datos que me hacen pensar



    En 2010, la OMS definió pandemia como “la propagación mundial de una nueva enfermedad”, eliminando la categoría de “alta mortalidad”. “Las directrices se han revisado tras detectarse que en 2009 con la crisis de la gripe H1N1, conocida como la gripe A, se declaró una pandemia en base a unas estimaciones que nunca se dieron”. (El Periódico, España, junio 2013)

    Las predicciones anunciaban, al principio de la propagación de esta enfermedad, muchos millones de muertes en el mundo. Alguien dijo 40 millones; por el momento no encuentro las cifras pero sí recuerdo que eran muchos. Hasta el momento, el número es de 1,1 millones. En Argentina, aproximadamente 32.000 personas mueren por año debido a neumonía e influenza (gripe). Al 27 de octubre de este año –hoy- la cifra de fallecimientos por SARS-CoV-2 es 29.300, según las cifras oficiales. El biólogo Alberto Kornblihtt (miembro del Directorio del Conicet desde mayo de 2019) predijo 364 mil fallecidos para Navidad. (Me pregunto si pensará mandarnos aviones fumigadores para exterminarnos y alcanzar el número de su brillante cálcuo)..

    Vacunación: En el gobierno de Cristina Fernández el número de vacunas del calendario nacional llegó a 16 ** (en 2003 eran 8); una de ellas es la vacuna contra el virus del papiloma humano(VPH) para niñas de 11 años. Más adelante, Mauricio Macri, durante su presidencia, ratifica la obligatoriedad –y gratuidad - y la extiende a los adultos (Ley 27.491) **. En estos días, el Parlamento argentino “blindó de responsabilidad criminal”-tomo las palabras de alguien- a las farmacéuticas por posibles efectos de la vacuna que se pretende imponernos. El proyecto de ley, aprobado por Diputados, habla de vacunas “destinadas a generar inmunidad adquirida”. Claro, después de meses de encierro la inmunidad natural ha tenido dificultades para desarrollarse.... en algunos casos. Además, este proyecto de ley establece confidencialidad de la composición de la vacuna. ¿Para impedir la creación de genéricos? ¿Para que no nos enteremos de lo que han preparado para nuestros organismos?

    El doctor en Bioquímica Hugo Luján  *** , cordobés, trabaja en el desarrollo de una vacuna oral (mucho menos agresiva que la que pretenden inocularnos, dicen unos cuantos profesionales que realmente parecen saber del tema), pero no se le ha dado lugar alguno en el ámbito oficial, aunque es un experto investigador del Conicet y trabaja desde hace años en el tema.
 

    Por mi parte, no tengo dudas de que para la mayor parte de los mortales este tema del nuevo virus fue una sorpresa. No creo lo mismo acerca de la primera línea de las clases políticas de todos los países del mundo.

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** Según un analista, en ambos casos las decisiones estuvieron vinculadas a algún interés y sugiere cuáles. 

*** Según escuché, se le retiraron fondos para su trabajo y ha recibido alguna amenaza. Aún no he investigado sobre el tema.

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 Mientras tanto, me parece a mí, los hechos nos imponen otra cosa: preguntarnos cómo queremos seguir viviendo; preguntarnos de qué manera hemos contribuido a la alimentación de esta realidad que hoy nos sacude y que, desde mi punto de vista, lleva mucho tiempo pegando alaridos para despertarnos; y cuál será nuestra contribución para que las cosas sean diferentes. Cuando digo "las cosas" – término tan simplificador- quiero decir LA VIDA.

    Siempre nos queda la LIBERTAD DE ELEGIR. Elegir de nuevo. Y no hablo de política cuando digo esto. Lejos me siento de encontrar allí el Norte de nada. La responsabilidad es mucho mayor y ninguna persona adulta escapa de ella. Luego, la política será quizás un día otra "cosa".




¿Y ahora ...?



Claudia M. Monasterio 






domingo, 12 de julio de 2020

Sin rencor y otras yerbas

Tulipanes en la Patagonia argentina.

Hace unos días vi "Amor, deseo y tulipanes", película ambientada en Amsterdam en el año 1636 que me proporcionó una muy grata sorpresa al regalarme un desenlace que yo realmente no esperaba. El director me mostró  un modelo de vida que ya casi no creemos posible.  Esta novedad puedo ponerla de la mano de un episodio que viví recientemente y que, como suele ocurrir con varias de mis experiencias profundas, fue muy intensa, en este caso porque involucró mi cuerpo físico. Es posible que el relato se ponga muy intimista y es que no podría relatarlo de otra manera. Tampoco tendría sentido.

El viernes 3 de julio al mediodía me sentí extraña y supuse que estaba con la presión alta. Luego de comprobarlo, dejé el almuerzo para después y me dirigí al hospital del lugar donde vivo. Una hora y media más tarde me atendió un médico de guardia, que me dio una pastillita para tomar y me mandó  a hacer los análisis de laboratorio de rutina. Hay una cosa que se llama  intuición y que en este tiempo de aislamiento se me ha desarrollado bastante  más. ¿A cuento de qué viene este detalle? Pues a que apenas vi la pastillita que me ofrecía el médico, algo hizo ruido en mí, lo suficiente como para preguntarle qué era eso que me estaba ofreciendo. "Son varias cosas para la presión", contestó y mi interior se alborotó un poco más. Sin embargo, no continué indagando -primera lección-y me la tomé. Luego fui a cumplir con los requisitos de laboratorio y mientras hacía tiempo antes de recoger los resultados, decidí darle lugar a mi almuerzo, que más bien fue merienda, mientras conversaba con mi hermana que vive en Bariloche, que me daba alguna información sobre lo que la biodecodificación dice respecto a la presión alta. Los minutos se desplegaron con calma y cuando tuve los resultados y ya había pasado un tiempo razonable para volver a controlarme la presión, retorné a la guardia y esta vez me atendió una médica a la que le agradecí su buena onda y su humor. Con el ánimo en óptimo estado, pues la presión se había normalizado y los resultados daban bien, salí de allí a las cinco y media de la tarde aproximadamente y caminé hasta mi casa (unas 20 cuadras) haciendo algún alto para comprar alguna cosita. 

Horas después, ya de noche, de pronto me sentí mareada. El mareo se tornó en desmayos varios y otras cosas. En primer lugar, intenté comunicarme con dos vecinas y al no poder ubicarlas lo primero que se me ocurrió fue llamar al 107, servicio de Emergencias del municipio donde vivo. Hablando a media voz, le expliqué al señor que me atendió que necesitaba ayuda por tal y cual cosa. Del otro lado salió una extraña devolución: "¿Usted tiene alguna obra social?" Tengo PAMI pero no sé cuál es el número. "Tiene que llamar a su obra social: el 138".  En estado de perplejidad emocional ante su respuesta, y sin perder tiempo, llamé al número indicado donde me atendió una grabación cuyo final nunca llegué a disfrutar. Decidí regresar al 107, sólo para encontrarme con una respuesta similar: esta vez me indicaba  el número 139. Le pedí por favor que me ayudara, pues literalmente me sentía morir. Su postura no se modificó: "Tiene que llamar a su obra social, señora". Sin intentar comprender qué estaba pasando, marqué el número, sólo para obtener el mismo resultado: grabación interminable. Fue entonces cuando me vino la inspiración divina (es coherente llamarla así), que rápidamente se tornó en  solución: un primo que vive cerca y que fue como si hubiera estado esperando el llamado, pues el teléfono  creo que sólo llegó a hacer un ring y su voz ya estaba allí. A los cinco minutos, o menos, mi primo estaba buscándome y llevándome al hospital, donde por supuesto quedé internada, hasta las tres de la tarde del día siguiente, cuando me dieron el alta -  pues todos los estudios (laboratorio, placas, tomografía) daban buenos resultados-  con las siguientes palabras: "Esto no tiene por qué volver a ocurrir".

Es necesario comentar que  cuando quedé hospitalizada y expliqué que por la tarde había sido atendida en la guardia y qué tipo de pastillita se me había proporcionado, un médico dijo a otro "Le dio un compuesto" y a continuación  me preguntó si quien me había atendido era .... (mencionó un rasgo físico). Dije que sí y aporté algo más. Todo me hizo pensar que alguien ya estaba siendo observado.

Este cuentito lo escribo porque sólo así se puede entender lo que vino después, que es mi experiencia personal más allá de lo anecdótico.  En otro momento, mi actitud, luego de recuperarme o quizás antes, habría sido la de avanzar en la denuncia, formal o informal, contra el médico que me mandó de la presión alta a la presión de subsuelo y contra el hombre que atendió el 107, al que en esos momentos sólo pude referirme como un salvaje. Sin embargo, en esta oportunidad (sí, OPORTUNIDAD), mi sentir fue bien distinto. Con inmenso asombro vi que mi corazón -físico y energético- se había suavizado y que mi fuego ariano parecía haber encontrado la calma. Esto tiene mucho sentido, porque es lo que vengo pidiendo desde hace  tiempo cada vez que me observo reaccionando con cierta furia ante situaciones que sólo me sirven para hacer salir un enojo que quién sabe de dónde y cuándo proviene. Es esa furia que observo también en tantas personas -el facebook es perfecto escenario para esto- como si fuera la catarsis de miles de años que la humanidad está realizando en estos tiempos.

(BANKSY - soldier-throwing-flowers)

Pues bien, he estado pidiendo - ya casi implorando- la dulcificación de mi corazón, que nada tiene que ver con apagar el fuego que me es innato, ni domesticarlo ni anestesiarlo; sólo aquietarlo para sentirme   capaz de utilizarlo en la forma adecuada. Y mi ruego se manifestó a partir de esta experiencia realmente fuerte. No me interesa salir al ataque; he informado a quienes corresponde sobre todo lo vivido y sé que el río correrá hacia donde sea necesario para todos los actores de esta obra. Sé que cada uno realizó el papel que le tocaba. Ahora cada uno verá cuál es su próxima escena. Sí me gustaría verle la cara, en persona, al hombre del 107. Mirarlo a los ojos y tal vez preguntarle qué le pasó. ¿Por qué esto y no lo otro? Porque el mundo está lleno de reclamos de supuesta justicia que más bien parecen ocultar el ardor de la revancha. Y así estamos. ¿Quien quiere seguir viviendo de esta manera, adentro de la trinchera, preparando el próximo ataque para defendernos quién sabe de qué? No sé cuánto me demandará poder sostener la determinación de vivir en paz; lo que sí sé es que hoy es mi prioridad número 1.

Claudia M. Monasterio


¿Que estuvo antes, la película de Netflix o la mía? La mía. La otra me recordó que es posible. Si llegás a verla vas a entender el porqué de la conexión entre ambas.❤★☀

viernes, 29 de mayo de 2020

Otra oportunidad, por favor


Reconocer la grandeza del ser humano
y recuperar su capacidad
para el amor
contemplando los modelos que son ejemplo.


Yo  no compro el discurso de que somos una mierda y que todo lo hacemos mal,  porque con ese discurso nos veo a merced 
de algo o de alguien que  tenga que venir a salvarnos 
y eso es terreno fértil para el engaño fácil, 
para que las topadoras nos pasen por encima.

Nos hemos equivocado enormemente, hemos andado a los tumbos, seguimos mirándonos como a enemigos, como a alguien de quien es mejor desconfiar,
pero nada me dice que no podamos remediar y crear una vida digna que nos incluya a todos. Una gran orquesta donde cada uno toque el instrumento que ha venido a tocar y contribuya con su mejor sonido.




Es una decisión individual que, al replicarse, se extiende.  Recuperar nuestra grandeza, re-conocernos.

Sí, todavía, por ahora, tengo fe en el ser humano a pesar de la crueldad que rige el corazón de tantas personas. Como dice Eladia Blázquez en una de sus canciones: "A pesar de todo, dejándola abierta, verás que se cuela el sol por tu puerta".  





Claudia M. Monasterio

martes, 19 de mayo de 2020

¿El fin de la democracia?

Los gobiernos se han ocupado de cuidarnos del virus, algunos con más eficiencia que otros. Me pregunto: ¿Seremos lo suficientemente sabios para cuidarnos  de otros asuntos que causan más perjuicio que un virus? La megaminería, torres de alta tensión, la contaminación de las aguas, la falta de agua, la desnutrición, por citar lo primero que se me va ocurriendo. Hay asuntos que requieren de una severísima atención, pero no la tienen pues causan menos revuelo que el llamado COVID, ya que las muertes que provocan son silenciosas y no se producen al por mayor como parecería ser con el personajito que hoy tiene al mundo en vilo.

 Está claro que no son los gobiernos los que van a protegernos del avance impertinente de la anti ecología; por lo tanto, deberemos tomar cartas en el asunto, de un modo más contundente que el que quizá  venimos aplicando, como si se tratara de una sociedad que ha crecido y que sabe que no tiene por qué someterse a decisiones que no sólo no promueven su bien estar sino que son atentados contra la vida. Y esto me lleva al tema que me interesa desde hace años y para el cual recientemente he encontrado un nombre.

Sí, hace años que me escucho pensando sobre la necesidad de que la forma de gobernar el mundo gire 180 grados. Y eso que en mi interior comenzó como necesidad, vertiginosamente se tornó en urgencia. Todo me ha ido susurrando –luego, vociferando -, como en un sueño profundo, acerca de una forma de vida desplegada en el marco de una economía de cooperación, respaldada por un sentido comunitario, ausente de corporaciones fagocitadoras que monopolicen los mercados, y presente, muy presente, de pequeñas y medianas empresas con participación y responsabilidad compartida,  micro emprendimientos,  sensibilidad hacia lo natural, no como obediencia ciega a un eslogan circunstancial, sino como resultado de un despertar de conciencia acerca de que ahí está la vida en su plenitud. La naturaleza en casa: en las relaciones, en la alimentación, en la salud, en el acompañar el crecimiento de los hijos.  Una forma de vida en la que lo holístico se exprese en la educación tanto como en la medicina, ambas al alcance de la sociedad toda, exenta de privilegios, con verdadera participación de los ciudadanos. Un sistema social donde se favorezca el mejoramiento de la vida de todos los habitantes, apelando a la responsabilidad individual y al ejercicio del pensar. Una sociedad donde el que se quede afuera no lo hará por no tener los medios para acceder, sino porque lo ha elegido. En fin, da para largo.

Llevo un rato observando que lo que llamamos democracia no lo es tanto. ¿Acaso los ciudadanos votamos las leyes? ¿Acaso usamos las herramientas que nos corresponden para exigir que se cumpla lo prometido? Sin duda, es un sistema que estuvo bien para una larga época de la historia, aportando todo lo que pudo, pero que  ya nos queda chica, pues aunque en ocasiones sigamos camuflándonos detrás de una adolescencia 

Cuadro de Antonio Varas de la Rosa
Cuadro de Antonio Varas de la Rosa

 civil que no quiere retirarse, Peter Pan se puso viejo y ya nadie le cree. Pues bien, como decía antes, hace poco -en este tiempo que comenzó como cuarentena y está debutando como sesentena-, encontré que eso que vengo soñando tienen un nombre: ontocracia


Y si no es exactamente lo que vi en mis sueños, se le parece bastante, pues implica que el ser recupere su poder; que el individuo desarrolle  su potencial y lo ponga al servicio del conjunto. Significa que cada persona se reconozca ser humano, sienta la fuerza de su interior y desee compartir su plenitud con la de sus prójimos. 


Juan Diego Monasterio. Trabajo en lápiz.


Sé que en el vasto territorio del planeta hay muchos seres humanos encarnando esta esperanzadora realidad a través de sus iniciativas. Son esas "noticias" que la industria mediática pretende ignorar, pero quegracias a la globalización tecnológica (que tiene su luz y su sombra), podemos llegar a conocer. Es esa parte de la realidad que me reconforta y me confirma que el mundo camina hacia allí. Quizá yo no llegue a verlo en gran escala, pero saber que está ocurriendo me dibuja una sonrisa indescriptible.



                                    Claudia M. Monasterio

lunes, 4 de mayo de 2020

Mi corazón en exilio



Un día, tuve uno de esos momentos .... esos momentos de escucha íntima. Y fue allí, en ese preciso momento, cuando mi corazón habló con incuestionable honestidad. Desde entonces, pide compasión para sí mismo. Me pide retornar a su hogar, ese del que se marchó un día sin darse cuenta, razón por la cual se ha sentido en el exilio durante tanto vivir, sin saber que de eso se trataba. Hasta ahora no podía definirlo; intentaba delinearlo, sin éxito. Mi corazón descubre y reconoce que ha estado manteniéndose en un disimulado y prolongado aislamiento del que está decidido a salir con un rostro diferente. Sabe que no se lo convocará a un plebiscito. Es sí o sí. Viejas historias anidadas en corazones heridos. Historias de ancestros, historias propias. 

Luo Li Rong esculpe el viento - Facebook Galerías de Arte Barcelona)

Fue un largo desvío, consecuencia seguramente de alguna decisión. Muy largo el desvío y no se puede decir que alguien le cambió las señales para confundirlo. No, no puede descansar en eso, porque lo supo cuando debió saberlo, aunque no comprendió el alcance de su elección; por eso, los tules en hebras de telaraña nublando el horizonte. Después,  años de buscar refugios, aquí y allá; aquí o allá. Años de merodear, siglos viviendo un poco, naufragando un mucho.

 Pide el retorno y se pregunta cómo hacerlo sin que eso se parezca en absoluto a mendigar. Pide que los astros agreguen a su boleto la letras que le falta: la V (Ida y Vuelta).  No recuerda el camino, pues, como dije, el desvío fue muy largo. Entonces, encuentra que la única manera de hallar la solución es hacerse niño y rogar, incluso con una rabieta -le está permitido tenerla-, por el juguete adorado que se le extravió un día. Quiere dejar de pelear; el combate le resulta excesivo, aun para su fuego ariano.


Entonces, algo entiende. Comprende, y sabe que en esto no se engaña, que el momento actual es su inamovible oportunidad para reconciliarse. ¿Reconciliarse con qué?, se pregunta. Con la propia  historia, se contesta. La historia de uno, la historia de muchos. Sabe que es ahora o ahora; prohibido alejarse. El virus de la modorra podría ser letal. No hay excusas ni alternativas. "Someone out there is calling my name..." dice una canción. Se detiene, la escucha, presta atención para reconocer de dónde viene y seguir su huella. Retomarla.

Me pregunto cómo saldrá el corazón de cada uno de esta cuarentena, cincuentena...impuesta. Cómo saldrá ese corazón tal vez desde tiempos remotos exiliado de sí mismo. De cómo salga, seguramente dependerá el latido del corazón colectivo.



                   Ábrete corazon, icaro chamánico de Rosa Giove, en la voz de Claudia Stern.




                                                      Claudia M. Monasterio



martes, 21 de abril de 2020

DIÁLOGO II



~       
Cuarentena: un mes y un día. Agua, lavandina, lampazo.  Mano izquierda por debajo, mano derecha sobre la parte superior del palo que se oblicua (u oblicúa) para iniciar su habitual movimiento en 45 grados.



~        ¡Basta!
~      (YO)  ¡Mierda! ¿Quién gritó? Esta puta cuarentena me está afectando mal.
~        ¡No es la puta cuarentena! ¡Soy yo!
~     (YO)    ¿Quién? No veo a nadie. ¡Por favor!!!
~        ¡Soy yo, mirá para abajo!
~       (YO)  Sólo veo el piso - balbuceo temerosa, al borde del desquicio.
~        Y sí, ¿qué otra cosa querés ver si te la pasás limpiando  como una energúmena?      

          Dejame una manchita aunque sea, una miguita de pan.
~        (YO)  ………….
~        (PISO) Sí, soy yo, nena, el piso, no estás loca… Bueno, un poco.
~        ¡No lo puedo creer! Hace días hablaba con la tarjeta Sube, hoy con el piso… ¿Qué 
stá pasando?
~        (PISO) Está pasando que me estás volviendo alérgico a la lavandina. ¡Eso está pasando!
~        Uy, perdón.
~        (PISO) Perdón, lo siento, gracias, te amo. Decime las cuatro palabritas y a lo mejor te 
creo.
~        ¡Ah, vos también con el Hoponopono!
~        (PISO) ¿Jopo qué?
~        Dale, no te hagás el bolú que sabés muy bien de qué hablo.
~        (PISO) Sí, sé de qué estás hablando, porque lo estás practicando todos los días. Te 
escucho.
~        ¿Cómo que me escuchás? ¿No lo digo para mis adentros?
~        (PISO) Bue, parece que no siempre.
~        Sí, es una práctica que conozco desde hace tiempo y la verdad es que me hace 
mucho bien. En estos días se me dio por retomarla…
~        (PISO) Claro, y te tomaste muy en serio lo que enseñan por ahí: que hay que limpiar.
~        Y sí…
~        (PISO) Y sí, ¿eso es todo lo que se te ocurre decir?
~        ¿Y qué esperás que te diga? En todo caso, sé claro y no te andes con tanta vuelta.
~        (PISO) No quiero que me digas nada en particular. Sólo

     me gustaría, me haría casi feliz, me aportaría una 
    inconmensurable satisfacción, que pusieras más esmero en
          limpiar hacia adentro que sobre mi superficie.
~        ¿Hacia adentro de qué?
~        (PISO) Ah, bueno, tenemos un día hoy …
~        Sí, un buen día. Hoy me levanté con alegría.. Buen día con alegría. Y me salió r
imado jaja.
~        (PISO) ¿Y expresás tu alegría fregándome en las narices tu trapo con lavandina? ¿No tenés algo un poquito menos aséptico?
~        No me respondiste a eso de limpiar hacia adentro.
~        (PISO) Vos sabés a qué me refiero. Ya tenés años en esto.
~        Sí, tengo años … tengo unos cuantos…
~        (PISO) Uy, se viene el tango, prefiero que sigas con el trapo.
~        Ja ja, muy gracioso. No pensaba hacer ningún tango con el tema de la edad, no es 
mi estilo, así que retomo el hilo de tu conversación…
~        (PISO)Gracias.
~        Por nada…. Como decía, siguiendo con el tema que propusiste..
~        (PISO) Bueno, fue un recurso de supervivencia.
~        Ah, genial, no te interesa.
~        (PISO) Sí, claro que me interesa.
~        Ok,  vayamos allí entonces. Por supuesto que sé de qué se trata eso de limpiar hacia 
adentro. Hacia el interior de una
~        (PISO) O uno.
~         Limpiarnos por dentro de todo lo que ya no nos sirve, lo que ya cumplió su ciclo...
~        (PISO) Sí, muy linda la teoría, pero ¿sabés qué? Me aburre.
~        Bueno, seguí vos ya que la tenés tan clara.
~        (PISO) De acuerdo, pero soltá ese palo, por favor. No puedo dejar de mirarte como 
una amenaza. No te ofendas, ¿eh?
~        Una amenaza ..mmm, interesante.. como el virus…
~        (PISO) Ahí me gusta más.
~        Me alegro. Decía: como la amenaza que parece significar este ser invisible que tiene 
a la humanidad en jaque.
~        (PISO) Efectivamente, un algo invisible y sin embargo tan potente como …
~        Como para ejercer semejante influencia.
~        (PISO) Estamos haciendo un buen equipo, ¿eh?
~        ¿Ahora te gusto?
~        (PISO) ¿Seducción?
~        Pregunta directa.
~        (PISO) Respuesta directa: me gustás.
~        ¿En qué sentido?
~        (PISO) Ya lo arruinaste. Sigamos con el tema.
~        Sí, mejor. ¿De qué estábamos hablando?
~        (PISO) De la limpieza…. ¡No, el trapo no, por favor!!
~        Ja ja, era un chiste, sólo quise molestarte un poquito.
~        (PISO) Como siempre.
~        Bue, sigo yo.
~        (PISO) Como siempre.
~        En resumen: A) pequeño ser imperceptible aterra a toda la humanidad. B) ¿Qué hay 
que limpiar? C) Todo lo invisible que hay en nuestra mente actuando de un modo         imperceptible y que no nos atrevemos a indagarlo porque nos aterra como si fuera un tremendo monstruo.
~      (PISO) ¿Y cuál vendría a ser tu monstruo?
~        Es lo que estoy limpiando.
~        (PISO) ¿Evadiendo la pregunta?
~        Evadiendo la respuesta, pero sólo para vos, no para mí.
~        (PISO) …………
~        ¿No hablás más?
~        (PISO) Es que quedé absorto en tus reflexiones. Casi brillante lo tuyo.
~        No tan brillante como podrías verte si te pasara el trapito de nuevo.
~        (PISO) ¡Basta! ¡Piedad, por favor!
~        Era otra broma ja ja. Relajate, que ya estoy aflojando con la lavandina.
~        (PISO) Al fin una buena noticia.
~        Sí, la buena noticia es que podemos estar bien y que el 

        monstruo tan temido puede convertirse en una mota de polvo ...
~        (PISO) Como las que ya no quedan sobre mí.
~        ¿Sabés que ahora me despertás compasión? Que no es lástima, ¿eh? Compasión: 
comprendo tu sentir.
~        (PISO) Ah, y yo empiezo a quererte.
~        Y yo a quererme.
~        (PISO) Misión cumplida.



martes, 14 de abril de 2020

DIÁLOGO I (con mi tarjeta SUBE )


Paso, como siempre, junto a la mesita donde reposa mi tarjeta SUBE. De pronto, hoy reparo en ella. ¡Cuántos días sin usarla! Me dispongo a seguir de largo, cuando una vocecita me detiene en seco.




~       (SUBE) ¡Eh, a dónde vas!
~       (Yo)  ¿Perdón, me hablás a mí?
~       (SUBE) Sí, a vos, ¿a quién si no? ¿Hay alguien más por aquí?
~       Que yo sepa, no.
~       (SUBE) Bueno, entonces no te hagas la gil y dame bola.
~       Ok, decime, te escucho.
~       (SUBE) ¡Estoy aburrida! ¿Qué pasa que no salimos?
~       ¿Qué, no te enteraste? Hay una pandemia.
~       (SUBE) ¿Pandemia? ¿De qué?
~       Dicen que de un virus al que llaman COVID-19.
~       (SUBE) ¿Y qué quiere decir eso?
~       ¡Yo qué sé!
~       (SUBE)  ¿No sabés y repetís nomás?  ..... Bueno, no me pongas esa cara. Pensemos, imaginemos. Vamos a jugar.
~       ¡Uy, se nota que estás aburridísima, pero dale, imaginemos! Vos primero.
~       (SUBE) Es muy fácil.
~       ¿Ah, sí?
~       (SUBE) Sí, fijate. Co, de cooperación
~       Mmmmm…
~       (SUBE) Vid…
~       De vida me vas a decir.
~       (SUBE) Claro, pero no me interrumpas socarronamente.
~       Ja, ja, qué palabrita pelaste. ¿Y ya está? ¿Eso es todo?
~       (SUBE) Escuchá: vida en cooperación, cooperar es vida, a cooperar nos llama la vida…
~       Bueno, bueno, está bien, brillante lo tuyo. ¿Y el 19? ¿Qué me decís del 19?
~       (SUBE) Decime vos, es tu turno.
~       Qué pesada que sos. No sé, el 19 …. el 2019, el año pasado.
~       (SUBE) ¿El 2019 qué?
~       No sé, decime vos, es tu turno.
~       (SUBE) Ah, sos graciosa, ¿eh?
~       Bastante.
~       (SUBE) Muy bien, ya que no tenés la menor gentileza de jugar conmigo, que me he mantenido quietecita aquí a lo largo de unos 25 días …
~       ¡Epa, los tenés bien contados!
~       (SUBE) Más o menos. Bueno, el 2019 podríamos decir que fue como un año límite para tomar conciencia de que la vida es cooperación.
~       ¡Uau, me dejás perpleja!
~       (SUBE) Ah, vos también tenés tus palabritas..
~       Sí, y esa me encanta.
~       (SUBE) Aprobada.
~       Gracias. Entonces, siguiendo con tus disquisiciones filosóficas, que más me suenan a divagues a la hora del té, concluiríamos en que el año pasado se venció el plazo para tomar conciencia de que la vida en solitario, cada uno cuidando su quintita, no va más.
~       (SUBE) Veo que vas entendiendo.
~       Bue, si te vas a burlar, sigo con lo mío y te quedás de nuevo ahí solita  …
~       (SUBE) ¡Perfecto, de eso se trata! De que no sigas con lo tuyo. Que te detengas, que mires con atención, que no corras detrás de una distracción y de otra y de otra. ¿Lo ves?
~       Ah, me usaste para …
~       (SUBE) Me la serviste en bandeja.
~       Good, como diría mi hermano. De todos modos, sería como distraerme con otra cosa, que en este caso vendrías a ser vos, la tarjeta SUBE.
~       (SUBE) No, no, mirá que sos dura, ¿eh? Esto no fue distracción.
~       Ah, no, ¿por qué?
~       (SUBE) La distracción te aleja de vos misma,  te anula el ejercicio de observarte, pensarte, sentirte.
~       ¿Sentirme?
~       (SUBE) Sí, sentirte.
~       ¿Qué,  y está mal distraerse?
~       (SUBE) Me cambiás de tema, pero te contesto: claro que no está mal  eso que suelen llamar distraerse; sólo que si es tu actividad principal, tu leitmotiv,  y no te das cuenta.…
~       Esperá, por favor, esperá que gugleo esa palabrita. No es que no la conozca pero nunca investigué sobre su origen.
~       (SUBE) Dale, vicio familiar ese, ¿eh?
~       ¿Cuál?
~       (SUBE) El de buscar el significado de las palabras.
~       Sí, me viene de mi padre. ¿Te molesta?
~       (SUBE) ¡No, para nada, al contrario!
~       Mejor así…. Entonces, veamos …
~       (SUBE)  Te la hago corta: se refiere a un tema recurrente..
~       ¿De qué hablás? 
~        (SUBE) De leitmotive ...
~       Ah, bueno, bueno, pero de todos modos me está faltando una parte de la premisa: ¿dónde queda ese otro del que hablabas? Porque aquí no lo veo.
~       (SUBE) Una vez que te has visto y te has pensado, y sentido, vas a poder ver a ese otro también en toda su plenitud.
~       ……………
~       (SUBE) ¿Suficiente por hoy?
~       No, contame algo más, esto me divierte.
~       (SUBE) Bueno, te cuento, entonces, que cuando no te obsesionás con la búsqueda de tanta distracción,  uno de las grandes beneficios que recibís es que no te vas a dejar engañar por el verso pulido y premeditado que se transmite a diario  a través de un murmullo constante  y casi imperceptible.
~       Ah …………..
~       (SUBE) Murmullo sutil en 4G, próximamente 5G,  metafóricamente hablando y aprovechando palabritas que se conocen…
~       Ajá …….
~       (SUBE) ¿Ajá qué?
~       No, nada ……
~       (SUBE) ¿Suficiente?
~       Ahora sí.
~       (SUBE) Ok, ahora podés dejarme aquí, donde siempre me dejás, y seguir con lo tuyo.
~       Muy graciosa.
~       (SUBE) Y ya sabés… si me necesitás, aquí estoy.... pero esperá, esperá un poquito. Una cosita más y te dejo: dejá de ponerle tanto nombre al coso ese ... 
~    ¿Entonces, todo ese circo pensante de co -operar y de vid-a, qué fue?
~       (SUBE) Una excusa para moverte de lugar.
~       Ah .... Ajá... Y entonces, ¿cómo te gustaría que lo llamara a este ....  coso?
~       (SUBE) Podrías llamarlo Pepito.
~   Increíble.
~       (SUBE)  ¿Te parece?


(SUBE: tarjeta para el transporte público)

                                                                 
                                                             Claudia M. Monasterio

De la incoherencia a la cohesión: el año del lavarropas

Motivada por algunos hechos, me encontré un día pensando que la impunidad, sostenida en el tiempo, hace que la humanidad se estanque, simple...